Posteado por: samuraiquark | diciembre 15, 2007

El espacio no es buen lugar para un bocadillo

Pues no, ni aunque sea de jamón de bellota. ¿Por qué? pues porque el pan se desmigaja y las migas, debido a la falta de gravedad, no tienen nada mejor que hacer que revolotear con absoluta libertad por toda la inmensidad de la nave espacial buscando algún componente vital de la misma que estropear. Y todos sabemos que si un componente vital de la nave puede ser estropeado por una miga de pan, cientos de ellas acudirán en masa con el único objetivo de dejarlo inservible. Y si además de pan se os ocurre llevar algún líquido para acompañar el bocadillo, susceptible de ser derramado accidentalmente, el desastre será completo.

Pero entonces ¿qué me llevo para comer en mi viaje a los anillos de Saturno? Pues, aunque el menú de los astronautas siempre ha sido muy selecto y, en ocasiones, algo caprichoso, hoy en día pueden escoger entre más de 70 clases de alimentos y 20 tipos de bebidas. El sabor, el valor nutritivo y su equilibrio en cuanto al contenido de proteínas, hidratos de carbono y grasas son importantes, así como que sean fáciles de envasar y almacenar. Pero sobre todo, debe tratarse de alimentos que no se puedan desmigajar.

Estos manjares incluyen bebidas como el café, te, jugo de manzana, limonada y jugo de naranja que, por supuesto, no te sirven en un vaso con hielo y un poquito de vodka, sino que vienen en bolsas de plástico envasadas al vacío, sin vodka, y con una pajita para facilitar su consumo. También incluyen y alimentos como pavo ahumado, pollo, carne de vacuno, frutas desecadas, barritas de cereales, galletas o nueces y, puesto que el frigorífico es un lujo poco frecuente en el espacio debido a la escasez de energía, deben ser tratados para su adecuada conservación, ya que, aunque a algunos nos pueda gustar el queso con moho, probablemente el pollo con moho no nos parezca tan apetecible y, seguramente, el moho con pollo aún menos. Así, la manduca espacial puede ser:

  • Liofilizada: congelada, desecada al vació y posteriormente rehidratada, añadiendo agua, en el momento de consumirla.
  • Termoestabilizada: transformada por el calor para destruir microorganismos y enzimas dañinas.
  • Irradiada: esterilizada por medio de la radiación para evitar la proliferación de bacterias.

Hoy en día, en el espacio se puede comer prácticamente de todo, y se está realizando un importante esfuerzo de investigación para que otros alimentos y bebidas, habitualmente vetados, puedan incluirse en el menú en el futuro, por ejemplo, yogures o refrescos y, por supuesto y más importante, ¡cerveza!

Pero si aún queréis llevaros vuestro bocadillo de jamón de bellota al espacio, será mejor que utilicéis tortillas de harina en lugar de pan (si, las de los tacos, enchiladas y burritos), pues estas no producen hordas descontroladas de migas.

Así que ya sabéis, a falta de pan… buenas son tortas.

Fuente: http://ksnnsp.larc.nasa.gov/21Century/p2.html

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