Posteado por: samuraiquark | septiembre 24, 2011

¡Más rápido que la luz!

A veces no puedo evitar preguntarme que tendrá la luz, que cualquier noticia relacionada con ella y su velocidad provoca un revuelo inusitado. ¿Será por las posibilidades maravillosas que podemos imaginar que acontecerán cuando superemos su límite cercenador de ilusiones alocadas? ¿Será porque sin ese aburrido límite podríamos efectuar viajes en el tiempo y viajes interestelares… todo ello ciencia ficción en la actualidad? En la actualidad sí, pero en el futuro ¿quién sabe?

Como algunos habréis podido intuir, ha vuelto a ocurrir: la velocidad de la luz surge de nuevo a la palestra, gracias a un experimento desconocido para el gran público, que ha arrojado unos resultados inesperados y ha provocado una actividad frenética en las agencias de noticias de todo el mundo.

¿Que experimento?

El experimento OPERA fue diseñado para efectuar un test del fenómeno de la oscilación de los neutrinos. Un neutrino es una partícula elemental, un constituyente elemental de la materia que no puede descomponerse en partículas más pequeñas, cuya masa es tan reducida que le permite viajar a velocidades cercanas a la de la luz. De hecho, durante algún tiempo se pensó que los neutrinos no tenían masa, hasta que se descubrió el fenómeno de la oscilación de neutrinos. Este fenómeno, por explicarlo del modo más sencillo posible, se produce cuando un neutrino electrónico, muónico o tauónico cambia constantemente de una forma a otra, y se consideró por primera vez al observar los neutrinos procedentes del Sol. Los neutrinos solares, aunque deberían ser principalmente electrónicos, presentaban una proporción de estos de tan solo 1/3, lo que podría implicar que los neutrinos restantes habían cambiado de tipo, algo solo posible si estos tenían masa.

Así pues, con el experimento OPERA, se pretendía detectar por vez primera la aparición de neutrinos tauónicos a partir de las oscilaciones de sus primos muónicos, empleando un haz de muones de alta intensidad y energía, producido en el SPS (Super Proton Synchroton) del CERN, en Ginebra, que apunta hacia el laboratorio subterráneo en Gran Sasso (LNGS), en Italia, a unos 730Km de distancia.

Aunque no era su objetivo principal, el experimento también era muy apropiado para medir la velocidad de los neutrinos, en función del tiempo tardado en recorrer la distancia que separa el origen del haz de muones del detector ubicado en el LNGS. Cualquier desviación superior a lo esperado de su velocidad con respecto a la de la luz, supondría un resultado espectacular capaz de desafiar todos nuestros conocimientos actuales.

Parece interesante ¿Y el revuelo?

Pues como tantas veces ocurriera en el pasado, ese resultado espectacular e inesperado se ha producido: los neutrinos han superado el límite teórico de la velocidad de la luz.

Aquellos de nosotros que todavía no hemos podido cerrar la boca del asombro, podemos vislumbrar que gran parte de la física moderna depende del hecho de que nada puede ir más rápido que la luz y, hasta ahora, a pesar de los innumerables experimentos que se han llevado a cabo, nada podía ir más rápido que la luz. Las implicaciones resultantes del hecho de que los neutrinos puedan superar este límite son muy importantes (como la existencia de dimensiones adicionales) y, a pesar de que los experimentos se han llevado a cabo con el máximo rigor y de que los resultados se han revisado exhaustivamente, los científicos participantes en el proyecto no han podido encontrar ningún error en los mismos que pueda explicar este sorprendente descubrimiento.

Aunque es cierto que no es la primera vez que los neutrinos hacen diabluras. Ya anteriormente, en la explosión de la supernova SN 1987A, se había observado que estas partículas había llegado a la Tierra unas tres horas antes que la luz visible de la misma. Sin embargo, en esta ocasión había una explicación probable más sencilla: las emisiones de neutrinos se producen durante el colapso del núcleo, mientras que la emisión de luz visible se produce posteriormente, después de la onda de choque que alcanza la superficie de la estrella.

En cualquier caso, hay que tener una gran precaución precisamente por la importancia de este descubrimiento. Ahora, la comunidad científica deberá revisar esos resultados e intentar reproducir el experimento OPERA para determinar si se ha producido algún error por parte del equipo cientifico a cargo del proyecto o si, por el contrario, estamos ante un nuevo hito de la ciencia moderna y una revolución en las leyes de la física.

Se que alguno de vosotros ya ha descorchado el cava y dejado volar su imaginación pensando en lo maravillosas que serán sus vacaciones en un crucero interestelar (o tal vez yo sea el único), pero no hagáis las maletas todavía. Aunque la comunidad científica refrendase ese descubrimiento, nuestros días de viajeros espaciales aún están muy lejos.

Fuentes:

Measurement of the neutrino velocity with the OPERA detector in the CNGS beam

Speed-of-light results under scrutiny at Cern

Oscillation Project with Emulsion-tRacking Apparatus

Neutrino

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