Posteado por: samuraiquark | septiembre 10, 2011

¿Qué pasaría si no tuviésemos Luna? – Parte 2

En el anterior artículo habíamos visto como una colisión planetaria cambió radicalmente el destino de la Tierra y cuan diferente habría sido nuestro planeta de no haber ocurrido tal evento, a pesar de su devastadora magnitud. Tan diferente que nosotros podríamos no estar hoy aquí. En el presente artículo, conoceremos algunas consecuencias más, derivadas del aparentemente insignificante, aunque en realidad crucial, hecho de no tener una Luna.

Bamboleo loco

No, no estoy hablando de un baile, aunque ciertamente podamos pensar que nuestro planeta y su Luna están moviéndose, en perfecta sincronía, al son del “El lago de los cisnes” en la inmensidad del Sistema Solar. La Luna mantiene la inclinación media del eje de la Tierra en 23º, mantiene su estabilidad, lo que permite las estaciones y el clima que conocemos en la actualidad. Aún con nuestra Luna, se producen desviaciones en esa inclinación y, de hecho, algunos científicos piensan que una de esas desviaciones, de tan solo un grado, provocó que el Sahara se transformase en un desierto.

Sin Luna, la inclinación del eje de la Tierra comenzaría fluctuar caóticamente entre 0º y 90º, a lo largo de millones de años. Esto podría provocar drásticos cambios climáticos, convirtiendo nuestro planeta en un entorno muy hostil, con temperaturas que en verano podrían llegar a superar los 100 ºC y en invierno descender por debajo de los -78 ºC. Los casquetes polares se deshielarían, aumentando el nivel de los océanos, provocando la desaparición de islas y la anegación de las costas.

Si la inclinación de la tierra fuese cercana a 0º, con el plano ecuatorial coincidiendo con el plano orbital, cada punto de la tierra recibiría igual cantidad de luz durante todo el año. No existirían equinoccios ni solsticios, ni existirían las 4 estaciones que conocemos, pues viviríamos en la misma estación durante todo el año, y los días y las noches tendrían la misma duración.

Si la inclinación de la tierra fuese cercana a 90º, a medida que se acercasen los solsticios, un polo miraría directamente al Sol, mientras en el otro reinaría la noche.

Días frenéticos

Sin Luna, la rotación de la Tierra no se hubiese ralentizado tanto debido al efecto de las mareas, pues tan solo el Sol tendría influencia en ellas. El planeta giraría 3 veces más rápido que en la actualidad y los días tendrían una duración en torno a las 8 horas, con 3 o 4 horas diarias de luz.

Al rotar más rápidamente nuestro planeta, los vientos serían más fuertes y rápidos, con velocidades medias que podrían ser de 160 Km/h y huracanes realmente devastadores.

¿Vida compleja?

Complejo es que en un entorno tan cambiante y hostil como este, formas de vida complejas puedan evolucionar, especialmente sobre la superficie terrestre. Toda vida en nuestro planeta habría sufrido una evolución muy diferente.

Hay numerosos organismos que se han adaptado, en las costas, a las condiciones de agua salada basadas en el flujo y reflujo de las mareas. Al verse afectadas las mareas por la desaparición de la Luna, también estas especies habrían sufrido una evolución diferente.

Las especies habrían tenido que adaptarse para soportar vientos habituales de 160 Km/h e incluso superiores a 300 Km/h. Árboles altos y con raíces poco profundas no habrían podido desarrollarse en nuestro planeta. Cualquier especie incapaz de mantenerse estable con estos vientos, por su peso, por sus anchos cuerpos o por sus profundas raíces, tendría difícil evolucionar en nuestro planeta.

Las noches serían mucho más oscuras, lo que habría afectado a todas las especies que han evolucionado para adaptarse a las condiciones de luz que nos ofrece la Luna. Incluso nosotros, suponiendo que igualmente hubiésemos aparecido sobre la Tierra, nos veríamos afectados, pues nuestro comportamiento también ha estado adaptado a las fases lunares a lo largo de la historia, marcando cuando podíamos cazar, recolectar o incluso concebir.

Eclipses

Pues vaya, al no tener una Luna, no podríamos disfrutar de uno de los espectáculos más impresionantes que se pueden observar. Los eclipses han tenido gran influencia en nuestra cultura, siendo en el pasado presagio de hambrunas, epidemias e incluso de la muerte de reyes, o siendo aprovechado por los sacerdotes para atemorizar al pueblo y mantener su prestigio y estatus social. Por supuesto, también han influido en nuestra ciencia, pues la primera evidencia de la existencia del Helio se obtuvo durante un eclipse, y también un eclipse permitió que la teoría de la relatividad de Einstein pudiese ser probada, al observar la curvatura de la trayectoria de la luz al pasar cerca del Sol.

Observar los eclipses lunares y solares, así como el ciclo de las fases lunares, permitió predecir los movimientos del Sol y de la Luna, así como las distancias y tamaños de los objetos celestes.

Cultura

Pensad en lo diferente que sería nuestra cultura sin la Luna. No habría hombres lobo, ni lunáticos, ni nadie cantaría moonlight shadow a pleno pulmón en una noche de exceso etílico. “De la Tierra a a Luna” no habría sido escrita por Julio Verne, ni tampoco George Wells habría hecho lo propio con “Los primeros Hombres en la Luna”. Ni George Melies habría filmado “Viaje a la Luna” ni Stanley Kubrick “2001: Odisea del Espacio”. Pensad en la cantidad de libros, cuentos, poemas y canciones dedicados a la Luna que nunca hubiesen visto la luz.

¿Carrera Espacial?

Después de llegar a la órbita terrestre ¿Hacia donde? Sin la Luna el Hombre, suponiendo que hubiese podido evolucionar en un planeta sin ella, se hubiese visto empujado hacia Marte. Los costes y los riesgos de enviar misiones espaciales a Marte son mucho mayores, aunque eso nunca ha sido un impedimento para nosotros. En el futuro, la Luna servirá de plataforma de repostaje y de lanzamiento a otros planetas, pues es mucho más barato hacer despegar una nave desde la Luna que desde la Tierra, a causa de su reducida gravedad. La Luna será una estación intermedia en nuestra exploración del Sistema Solar. En ella construiremos bases permanentes y extraeremos los recursos necesarios para repostar nuestras naves en misión a Marte, Júpiter o Saturno.

Sin ella, nuestra conquista del Sistema Solar sería enormemente más costosa y se vería drásticamente retrasada.

Es realmente difícil imaginar como sería nuestro planeta sin su pequeña compañera pero, sin duda, explorar todas las posibilidades que ofrecería ese escenario es un buen divertimento intelectual. Dicho esto, personalmente prefiero que en la vida real la Luna esté cada día en su sitio acompañándonos, como ha hecho siempre.

¿Vosotros no?

Fuentes:

http://www.xtec.cat/~jarrimad/historia/luna/luna.htm
http://www.spacedaily.com/news/life-01×1.html
http://www.usatoday.com/tech/science/columnist/vergano/2011-05-27-mars-moon_N.htm
http://www.astrobio.net/index.php?option=com_retrospection&task=detail&id=2507
http://www.newscientist.com/article/dn4786-no-moon-no-life-on-earth-suggests-theory.html

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¿La formación de dos Lunas?

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Posteado por: samuraiquark | septiembre 3, 2011

¿Qué pasaría si no tuviésemos Luna? – Parte 1

Aunque no pueda parecerlo, esta es una pregunta que tiene implicaciones muy importantes para todos nosotros. En un artículo anterior hice referencia a la formación de la Luna, a como esta pudo surgir a partir de la colisión de un planetoide del tamaño de Marte, llamado Theia u Orfeo, contra nuestra Tierra y del material expulsado a la órbita de esta.

Así es como mayoritariamente creen los científicos que se formó nuestra Luna y, por tanto, la primera consecuencia de que nuestra Luna no existiese, es que nunca se habría producido esa supuesta colisión planetaria entre Theia y la Tierra.

Por todos los… ¿Y eso es un problema?

Si me permitís la licencia de especular un poquito, realmente podría serlo, sí. Esa colisión aportó la masa necesaria para convertir a nuestro joven y pequeño embrión planetario en el planeta que conocemos hoy y con el tamaño actual. La Tierra podría ser hoy un planeta similar a Marte, cuyo reducido tamaño sugiere que es uno de estos pequeños embriones planetarios que tuvo la “suerte” de escapar a uno de aquellos eventos catastróficos. En esa colisión, el núcleo de Theia se incorporó al núcleo de nuestro planeta dando como resultado, probablemente, un campo magnético más fuerte y protector, permitiendo al planeta retener su atmósfera. O mejor dicho, permitiendo que no la perdiese tan rápidamente como su vecino: Marte.

Es posible que nuestro pequeño planeta estuviese cubierto casi en su totalidad de agua, de tal modo que solo las montañas más elevadas, como el Everest, sobresaliesen por encima del nivel del mar. Con la colisión, buena parte del agua contenida en el manto terrestre debió vaporizarse en el espacio y, tal vez, una pequeña cantidad fuese a parar al naciente satélite, dejando en nuestro planeta la proporción suficiente de agua para permitir la existencia de grandes extensiones de tierra.

¿Vida en la Tierra?

Hay científicos que creen que esa colisión es la clave de la aparición de vida en la Tierra, al provocar la aparición de una atmósfera reductora, esencial para su surgimiento. Esa colisión, podría haber acelerado enormemente la aparición de vida en la Tierra.

De hecho, la existencia de las gigantescas mareas lunares que acontecieron cuando la Luna estaba mucho más cerca de la Tierra, 1.000 veces más altas que las actuales, contribuyeron a llenar más rápidamente los océanos primitivos con los componentes químicos necesarios para que la vida evolucionara.

Sin esa colisión, es posible que la vida también hubiese evolucionado en nuestro planeta aunque, sin duda, sería muy diferente. Al tratarse principalmente de un mundo oceánico, cualquier especie inteligente probablemente viviría en el mar. En tierra firme, en las pocas islas existentes, la vida quizá no se habría desarrollado y nuestra existencia sería altamente improbable.

¿Tectónica de placas?

Hay científicos que sugieren que la Luna ha jugado un papel importante en el desencadenamiento de la convección en la Tierra debido a las fuerzas de marea que, al contrario que en otros planetas, ha culminado en la tectónica de placas donde la corteza terrestre se sumerge en el manto reciclándose continuamente.

Otros, sin embargo, creen que lo que realmente ha permitido la tectónica de placas es el hecho de que el 70% de la corteza terrestre fue expulsada al espacio debido al impacto. Si todo esta material se devolviese a la tierra, cubriendo las cuencas oceánicas, no existiría espacio entre continentes para que las placas se moviesen. Al devolver a su lugar toda la corteza originalmente expulsada todo el océano se vería desplazado cubriendo casi por completo el planeta. Sin tectónica de placas, no se formarían nuevos cinturones montañosos y nuestro planeta sería un mundo acuático donde solo sobresaldrían por encima del nivel del mar algunos volcanes.

Como podéis ver, algunas de las implicaciones derivadas de no haberse producido esa colisión son asombrosas. Es cierto que cuando hablamos de miles de millones de años, es muy difícil afirmar que algo ocurrió realmente pues, aunque tenemos pistas, pruebas e indicios, la escala de tiempo es enorme. Por eso existen diferentes teorías al respecto y es trabajo de los científicos aportar pruebas que las validen o las refuten. Sin embargo, todas ellas son impresionantes.

En la segunda parte de este artículo continuaremos con este interesante tema y veremos algunas consecuencias más del hecho de vivir solos sin nuestro amado satélite. Algunas de ellas, son realmente curiosas.

Hasta pronto.

Fuentes:

http://www.xtec.cat/~jarrimad/historia/luna/luna.htm
http://www.spacedaily.com/news/life-01×1.html
http://www.usatoday.com/tech/science/columnist/vergano/2011-05-27-mars-moon_N.htm
http://www.astrobio.net/index.php?option=com_retrospection&task=detail&id=2507
http://www.newscientist.com/article/dn4786-no-moon-no-life-on-earth-suggests-theory.html

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¿La formación de dos Lunas?

Posteado por: samuraiquark | agosto 16, 2011

¿La formación de dos Lunas?

Es cierto, cuesta imaginarlo. Es realmente difícil llegar a comprender como era nuestro Sistema Solar hace 4.500 millones de años y la magnitud de los acontecimientos que pudieron dar lugar al nacimiento de nuestra Luna. Hoy conocemos nuestro Sistema Solar como un lugar relativamente tranquilo en el que de vez en cuando suceden acontecimientos impresionantes, como la colisión de algún pequeño meteorito en nuestro pequeño planeta.

Sin embargo, las señales que observamos en nuestro satélite, la Luna, y en otros planetas del Sistema Solar, nos dan indicios de una vida mucho más agitada y de la presencia de grandes, enormes, colisiones. Y no solo en la actualidad. Hoy en día se ve la infancia de nuestro Sistema Solar, como una época violenta y salvaje, donde múltiples cuerpos crecían rápidamente y competían por el espacio disponible y por su supremacía.

En un entorno tan competitivo, donde la materia de la nube primordial que formaba nuestro Sistema Solar, se agregaba y colisionaba para formar en primer lugar pequeñas rocas, después grandes bloques de roca y finalmente, a lo largo de millones de años, los planetas, era posible que la Tierra no fuese el único cuerpo en una órbita a esa distancia del Sol, o quizás en una órbita cercana, entre la Tierra y Marte. Y al parecer, este rival, que posiblemente competía con nuestra Tierra por un lugar en el Sistema Solar, era un planeta del tamaño de Marte, al que hoy denominamos Theia u Orfeo.

Por desgracia para Orfeo, su órbita era demasiado cercana a la de la Tierra como para mantenerse estable a medida que su masa crecía, por lo que, inevitablemente, acabo por escapar a ella, llevándole este hecho a una vida errante con un único destino: La Tierra. El encuentro no ocurrió inmediatamente, pues pasaron cientos de años antes de que ambos planetas iniciasen su particular contienda final por la supervivencia.

Cuando el momento llegó, Orfeo estaba preparado, e inició su ataque contra la Tierra a la nada desdeñable velocidad de 11km/s. Los detalles no están del todo claros: Orfeo, con un diámetro de aproximadamente la mitad que el de la Tierra, pudo colisionar de forma oblicua, quedando gran parte de su manto y del de la propia Tierra en una órbita baja, mientras su núcleo se hundía lentamente en esta. Sus restos, atrapados por la gravedad de la Tierra, acabarían colisionando nuevamente con esta, en un último estertor, dando final a su existencia. Como testigo mudo de la contienda, quedó un anillo de material orbitando una Tierra, cuya superficie se fundió debido al terrible impacto, y a la descomunal energía liberada en él, convirtiéndose en un infierno de lava. La Tierra existente antes de la catástrofe, había desaparecido para dar paso a una nueva y diferente.

Gracias al ángulo adecuado con el que Orfeo golpeo a la Tierra, el anillo de escombros que quedó en la órbita de esta, no volvió a caer de nuevo en ella, sino que dio lugar a la formación de nuestra Luna, en apenas un centenar de años. La Luna, al estar mucho más cerca, se vería entonces con un tamaño 15 veces mayor al actual, mientras la fuerza de su gravedad, 4.000 veces más intensa que en la actualidad, provocaría mareas de magma y roca. En el mar, las mareas serían gigantescas, adentrándose kilómetros en tierra y provocando que la velocidad de rotación del planeta se ralentizase, pasando la duración de los días de 5 horas a las 24 actuales, y provocando que la Luna se alejase, rápidamente al principio y más lentamente en la actualidad, a medida que la Tierra se ha ido enfriando y la energía generada por las mareas ha ido disminuyendo.

Esta es la teoría más aceptada actualmente por la comunidad científica, propuesta por William K. Hartmann, y que encaja mejor con las evidencias existentes: que la Luna tiene pequeño núcleo de hierro, que presenta ausencia de agua en las rocas, como las del manto de la Tierra, que la composición de sus rocas es muy similar a las de la Tierra, y que gran parte de su superficie, estuvo fundida en algún momento del pasado.

Difícil de creer, ¿verdad? Suena bastante fortuito o afortunado, y de hecho lo es. Las simulaciones por ordenador, nos permiten conocer que sí el ángulo del impacto hubiese sido diferente, si Orfeo hubiese chocado de frente, todo el material expulsado a la órbita terrestre en la colisión, hubiese quedado demasiado cerca de nuestro planeta, de forma que inevitablemente hubiese vuelvo a caer en él (como ocurrirá con los anillos de Saturno). Sin embargo, el material quedó lo suficientemente lejos para permanecer en órbita y formar nuestro satélite.

¿O debería decir satélites?

Sí, esas mismas simulaciones por ordenador, nos indican que existe la posibilidad de que se llegasen a formar dos Lunas, una de ellas más pequeña. Lamentablemente, y en caso de haberse producido realmente, este sistema no era lo suficientemente estable para subsistir, por lo que esa segunda Luna, o bien colisionó contra la Tierra, o bien lo hizo contra nuestra Luna actual, al cabo de algunos miles de años.

Y esta podría ser la clave de la doble personalidad de nuestro satélite, de la diferencia entre las dos caras de la Luna: la visible y la oculta, el yin y el yang.

Según Martin Jutzi y Erik Asphaug, de la Universidad de California-Santa Cruz (EE UU), el hecho de que la cara oculta de la Luna sea mucho más accidentada, montañosa y presente una composición química diferente con respecto a la cara visible, mucho más suave, pudo deberse a la colisión de una segunda Luna, más pequeña, a una velocidad de unos 2,4 Km/s, provocando la acreción de su material sobre nuestro satélite actual, en lugar de crear un gigantesco cráter.

Sea esta última teoría o no correcta, la sola idea de haber podido observar dos Lunas durante la noche es impresionante. Es inimaginable como habría afectado este hecho a nuestra cultura actual: nuestro arte, nuestra poesía…

Quién sabe, quizá Orfeo no dijo su última palabra y nos ha dejado un último testimonio de su existencia.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_gran_impacto
http://www.agenciasinc.es/esl/Noticias/La-colision-de-una-lunita-puede-explicar-la-asimetria-de-la-Luna

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Posteado por: samuraiquark | agosto 4, 2008

Y ya que estamos en crisis…

Mejor tomarselo con buen humor.

Recientemente me topé con un enlace que creo explica con todo lujo de detalles, y en términos sencillos para los que no somos precisamente unos expertos en el tema, como hemos llegado a este desbarajuste económico globalizado que parece no tener fin. El autor es un ex profesor del IESE que sin duda nunca imaginó el éxito que iba a tener su pequeña reflexión. El título además es realmente sujerente y evocador: La crisis ninja

Me pregunto que pensará Chuck Norris de todo esto…

Posteado por: samuraiquark | agosto 4, 2008

3200 visitas, el blog tiene vida propia

Lo se, lo se. Os tengo un poco abandonados, pero el trabajo me tiene esclavizado, y como estamos en crisis… pues hay que trabajar más y consumir menos.

Pero el blog ha seguido camino por su riesgo y cuenta (incluso empiezo a pensar que se ha desecho de mí para poder crecer), y ya son más de 3200 los visitantes que han llegado hasta aquí. Y todo este aluvión de visitas lo ha provocado un artículo que supuse que no tendría especial interés: https://samuraiquark.wordpress.com/2008/04/18/large-hadron-collider-%c2%bfamenaza-para-la-humanidad/

Craso error, pues 668 visitas ha recibido ya el susodicho. Debí imaginar que las palabras “amenaza para la humanidad” ejercerían un poderoso influjo morboso.

Gracias a todos, y a disfrutar de las vacaciones.

Posteado por: samuraiquark | abril 26, 2008

Fabricando máquinas del tiempo en el Large Hadron Collider

Por si no fuese suficiente con acusar al LHC de destructor de civilizaciones, e incluso universos, ahora dos científicos rusos le achacan la interesante característica de crear, vulgarmente hablando, “máquinas del tiempo” (esta vez voy a ahorrarme el chiste fácil del vodka, aunque viene que ni pintado), algo que sin duda ha creado un gran revuelo y un sin fin de noticias sensacionalistas.

Irina Aref’eva e Igor Volovich del Instituto Matemático Steklov, en Rusia, sugieren que existe la posibilidad de que las colisiones de protones que tendrán lugar en el LHC puedan alterar el tejido espacio-temporal creando lo que popularmente se conoce como agujero de gusano, que técnicamente no es otra cosa que una característica topológica hipotética del espacio-tiempo que permite conectar dos regiones diferentes del mismo. Esto permitiría testear la causalidad, uno de los principios fundamentales de la física, pues estas “máquinas del tiempo” (regiones del espacio-tiempo con curvas pseudo temporales cerradas) violarían ese principio.

Aunque sin duda lo que más ha llamado la atención de este hecho es que la conexión de dos regiones diferentes del espacio-tiempo haría posible no solo viajar en el tiempo sino también en el espacio (que es lo que hacen los chicos de Stargate cada vez que salen a pasear por el universo). Y si a esto añadimos que un agujero de gusano podría conectar dos universos diferentes, ya ni os cuento.

Pero antes de que comencéis a imaginaros cruzando puertas estelares o viajando en el tiempo, conviene volver a pisar la tierra y recordar que hablamos de hipótesis (¡Aguafiestas!), de posibilidades y de partículas.

Para empezar, el LHC debe ser capaz de crear esas “máquinas del tiempo”, lo cual está por ver ya que varios miembros de la comunidad científica no se muestran muy de acuerdo con las hipótesis de Irina e Igor. Después hay que considerar que estos hipotéticos agujeros de gusano serían microscópicos, ni siquiera lo suficientemente grandes para un átomo y menos aún para cualquiera de nosotros. Por si no os parece bastante, su tiempo de vida sería extremadamente corto (se evaporarían rápidamente) lo que dificultaría en extremo el hecho de realizar cualquier tipo de estudio sobre ellos. Y para terminar con nuestras expectativas de reservar nuestras próximas vacaciones en la antigua Roma, falta por ver como demonios detectar cualquier traza de su existencia (para al menos poder decir que realmente existen y que efectivamente se abre una puerta a los viajes temporales).

Así que no hagáis las maletas todavía pues, por desgracia, para viajar en el tiempo aún tenemos que comernos muchos yogures.

Fuentes:

http://www.laflecha.net/canales/ciencia/2008-podria-ser-el-ano-cero-de-los-viajes-en-el-tiempo/
http://javarm.blogalia.com/historias/55480

Artículos de Aref’eva y Volovich relacionados:

http://arxiv.org/PS_cache/arxiv/pdf/0710/0710.2696v2.pdf
http://arxiv.org/PS_cache/arxiv/pdf/0710/0710.3395v1.pdf

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Large Hadron Collider. ¿Amenaza para la humanidad?

Posteado por: samuraiquark | abril 18, 2008

Large Hadron Collider. ¿Amenaza para la humanidad?

Recientemente han aparecido varias noticias que nos alertan sobre los peligros asociados al Gran colisionador de Hadrones del CERN (Large Hadron Collider), quizá más conocido popularmente como acelerador de partículas, o quizá no, localizado en la frontera entre Francia y Suiza, cerca de Ginebra.

En estas noticias se relata como dos científicos han presentado una demanda en un juzgado de Hawai (no debía de haber uno más cercano) para detener la construcción del mismo, pues al parecer su puesta en marcha puede plantear serios contratiempos para nuestra supervivencia como especie.

El objetivo de este aparatito, el mayor acelerador de partículas construido hasta la fecha y capaz de generar energías de colisión de hasta 14 TeV (Teraelectronvoltios, es decir muchos electronvoltios, tantos como 10 elevado a 12), entre otras cosas, es responder a preguntas como: ¿Qué es la masa? ¿Existe el Bosón de Higgs? (que aunque lo parezca no tiene ningún parentesco con Frodo Bolsón) ¿Existe la materia oscura? o ¿Existen dimensiones extra del espacio?, todas ellas sin duda preguntas muy interesantes e importantes para la comunidad científica.

Pero… ¿es seguro activarlo?

Desde que comenzó su construcción, varias voces dentro de la comunidad científica han elevado la voz para advertirnos de ciertos peligros potenciales asociados a su funcionamiento. Por citar algunos de ellos:

  • La creación de un agujero negro estable capaz de engullir la Tierra y a nosotros con ella.
  • La creación de materia exótica súper masiva estable (en concreto strangelets) que produciría una reacción en cadena con la materia que forma nuestro planeta convirtiéndonos en materia extraña, lo que no me apetece especialmente.
  • La creación de monopolos magnéticos, partículas masivas con un único polo magnético que podrían convertir los átomos en otras formas de materia.

Realmente es para asustarse. ¿Y que dice el CERN al respecto?

Pues que no hay motivos para alarmarse. En el CERN han realizado diversos estudios de seguridad cuyas conclusiones son básicamente que no hay fundamento para considerar que estas amenazas puedan hacerse realidad. Aunque los argumentos esgrimidos por el CERN no acaban de convencer a aquellos preocupados por terminar convertidos en papilla de quarks.

Por ejemplo, los científicos del CERN afirman que si se produjeran agujeros negros (ah, ¿Pero es que se pueden producir? ¿En qué quedamos?) estos se evaporarían a causa de la Radiación de Hawking. El único problema con este pequeño detallito es que la Radiación de Hawking es una teoría y no un hecho demostrado, y por lo tanto esta radiación podría no existir realmente y el agujero negro, ese que podría producirse, no evaporarse con las consiguientes molestias ocasionadas a los vecinos.

También afirman desde el CERN que las energías utilizadas en el LHC no son comparables con las energías que se producen en la naturaleza, lo que es cierto, como los rayos cósmicos generados en Supernovas o en la creación de agujeros negros. Estos rayos cósmicos han bombardeado tanto la Tierra, como el resto de planetas del Sistema Solar, así como el Sol y otras estrellas, y jamás se ha observado ninguna de las reacciones catastróficas antes mencionadas. Sin embargo, los científicos que discrepan de este argumento esgrimen que si las colisiones de rayos cósmicos realmente creasen micro agujeros negros o strangelets, estos atravesarían la Tierra a tal velocidad que la interacción con ella no sería suficiente para causar problemas, mientras que un micro agujero negro creado en el LHC podría ser capturado por la gravedad Terrestre y provocar un roto y un descosido.

De cualquier modo, nuestros científicos no son tan Kamikazes como para realizar experimentos potencialmente apocalípticos sin haber tomado todas las precauciones posibles y estar convencidos de lo que hacen, así que, en principio, no hay porque alarmarse ni hay ninguna necesidad de prepararnos para el fin de los tiempos. Pero a algunos, el miedo en el cuerpo ya nos lo han metido.

Pronto saldremos de dudas. Si todo va bien, en mayo del presente año se pondrá en marcha el LHC y si, por un casual, sucede algo inesperado seguro que a más de uno le quedará tiempo de gritar ¡Ya os lo dijeeeeeeee!

Mientras tanto os dejo un enlace a un pequeño jueguecito relacionado con el LHC.

http://microcosm.web.cern.ch/microcosm/LHCGame/LHCGame.html

Fuentes:
http://www.lhcconcerns.com/
http://press.web.cern.ch/public/en/LHC/Safety-en.html

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Fabricando máquinas del tiempo en el Large Hadron Collider

Posteado por: samuraiquark | marzo 30, 2008

Star Trek XI

En mayo de 2009, si no hay cambios de última hora, se estrenará la película Star Trek, la décimo primera de la saga. Debo admitir que después de ver Star Trek: Némesis, la última película del universo Star Trek realizada hasta la fecha, me quedó una cierta sensación de despedida, de final de una etapa, que me hizo pensar, más bien temer, que acababa de disfrutar de la última película de la franquicia.

Ciertamente se me antojaba muy difícil una continuación, pues se había exprimido al máximo la gallina de los huevos de oro. O eso creía yo, porque finalmente han hecho lo único que, supongo, podían hacer: volver a los orígenes. Ya lo hicieron con las series de TV (Enterprise), así que ¿por qué no trasladar esta filosofía a la gran pantalla?

Cerca de 150 millones de dólares es el presupuesto de esta nueva película, que está siendo producida y dirigida por J.J Abrams, y cuenta con actores de la talla de Winona Ryder, Ben Cross, Eric Bana, Bruce Greenwood, Karl Urban o Jennifer Morrison (House), y nuevos valores como Zachary Quinto (conocido por interpretar a Sylar en la serie Héroes), John Cho, Zoe Saldana y Chris Pine.

Es una pena que no estén otros actores como Matt Damon, que estaba interesado en el papel de James T. Kirk, Adrien Brody o Gary Sinise, que sonaron al principio como posibles candidatos y hubiesen sido un excelente reclamo para la taquilla (al parecer son demasiado mayores para interpretar a un grupo de jovenzuelos Kirk, Spock y McCoy), pero siempre nos quedará el incombustible Leonard Nimoy que, por si alguien todavía no lo sabe, es el actor que ha dado vida a Spock desde la serie original y aparece también en esta nueva entrega interpretando a un ya anciano Spock.

Como siempre el objetivo es acercar al público el universo Star Trek rompiendo con los prejuicios que siempre han rodeado a esta saga (cuantas veces he oído eso antes) y, por supuesto, amortizar la inversión. De momento van por buen camino, pues para no repetir errores del pasado han cambiado la fecha de su estreno para no enfrentarse a taquillazos seguros como X-Men Origins: Wolverine o Angels & Demons (Star Trek: Némesis se estrenó en USA en las navidades de 2002 compitiendo con Harry Potter y El Señor de los Anillos).

En 2009 veremos el resultado.

Posteado por: samuraiquark | marzo 21, 2008

Más de 1000 visitas

Si, ya son más de mil los visitantes del blog. Y eso que no se cuentan mis propias visitas (al menos eso dicen). Gracias a todos aquellos que os habéis detenido a leer mis desvarios por el tiempo dedicado, que espero no haya sido en balde.

Lo primero que he hecho es ir a mirar cual de las páginas ha sido la más visitada en todo este tiempo. ¿Queréis saber cual ha sido? Pues ahí va:

La luna se aleja de nosotros

¿Sorprendidos? Pues yo sí. Cuando comencé este blog, pensé que los artículos sobre el viaje interestelar resultarían más interesantes, pero no se que tendrá la Luna que atrae a más visitantes que nadie…

Posteado por: samuraiquark | marzo 21, 2008

Viaje Interestelar (VIII)

Para lograr el viaje interestelar, tres requisitos básicos son necesarios: Que la masa correspondiente al combustible utilizado por la nave sea mínima (o que no sea necesario utilizar combustible), que tenga un consumo de energía limitado y, a ser posible, que pueda superar la velocidad de la luz. Para ello, es necesaria una revolución en la tecnología de propulsión espacial y en la ciencia que conocemos.

En 2004, el profesor Jochem Häuser, físico de la Universidad de Ciencias aplicadas en Salzgitter, Alemania, y Walter Dröscher propusieron una idea para un dispositivo que permitiría realizar un viaje interestelar a la estrella más próxima en apenas unos meses. Este dispositivo está basado en la controvertida Teoría Cuántica de Heim, una extensión de la Teoría de la Relatividad desarrollada por Burkhard Heim (a la que también contribuyó Dröscher en sus etapas finales) con objeto de conseguir lo que Einstein no pudo: una teoría de campo unificado.

Burkhard Heim fue un físico teórico Alemán que dedicó gran parte de su vida al desarrollo de la teoría antes mencionada. De extraordinaria inteligencia y prometedor futuro, con 16 años ya era todo un experto en explosivos, tuvo que enfrentarse a la edad de 19 años a una grave minusvalía provocada por un accidente de trabajo en el chemical-technical Reichs institute de Berlín, en el cual perdió las manos, el 90% de la vista y gran parte de su capacidad auditiva. Este y otros hechos acaecidos en su vida (entre ellos, al parecer, varios intentos de secuestro) provocaron que se tornase cada vez más huraño y solitario, hasta el punto de llegar a desarrollar gran parte de su trabajo en el más absoluto aislamiento y totalmente alejado de la vida académica, hecho que ha contribuido al enorme desconocimiento de su trabajo por parte de la comunidad científica.

La Teoría de Heim extiende la visión geométrica de Einstein utilizando un espacio-tiempo discreto de 8 dimensiones, en el que la estructura del propio espacio-tiempo es la causa de todas las interacciones físicas, y predice dos nuevos tipos de interacción: una fuerza gravitacional débil y repulsiva (energía oscura) y una interacción denominada “gravitophoton” que posibilita la conversión de energía electromagnética en energía gravitacional.

Aunque la teoría de Heim aún no es aceptada por la comunidad científica en general y necesita ser ampliamente revisada, puesto que la mayoría de científicos ni siquiera conocen el trabajo de Heim, la posibilidad de transformar energía electromagnética en energía gravitacional y viceversa, tendría importantes implicaciones en la propulsión espacial.

Así es, esta relación entre el electromagnetismo y la gravedad nos permitiría crear campos gravitacionales artificiales que podrían ser utilizados para propulsar una nave espacial sin necesidad de combustible.

Según Dröscher, un experimento que podría probar la validez de la teoría, requeriría de un anillo rotando a alta velocidad sobre una bobina superconductora para crear un campo magnético intenso, el cual reduciría el tirón gravitatorio sobre el anillo hasta el punto en que éste puede flotar libremente.

Entonces, una nave equipada con un dispositivo similar podría propulsarse a Marte en tan solo unas horas e incluso, si el campo magnético es lo suficientemente grande, la nave podría entrar en otra dimensión donde la velocidad de la luz podría ser muy superior permitiéndonos alcanzar una estrella situada a 11 años luz en tan solo 3 meses.

Tal vez la Teoría Cuántica de Heim nos de las respuestas que buscamos o tal vez no. De cualquier modo, está claro que con la física que conocemos actualmente el viaje interestelar se nos antoja harto complicado. Es necesario recurrir a una nueva física que elimine algunas de las limitaciones actuales o que nos proporcione nuevas alternativas a los actuales principios de propulsión.

De lo contrario, fundar una Academia de la Flota Estelar no será un negocio muy rentable en las próximas décadas.

Fuentes:
http://www.hpcc-space.de/publications/documents/aiaa2004-3700-a4.pdf
http://www.astroseti.org/vernew.php?codigo=1792
http://www.newscientist.com/channel/fundamentals/mg18925331.200
http://dossonmultitud.blogspot.com/2007/11/burkhard-heim.html

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