Posteado por: samuraiquark | diciembre 24, 2011

Pon un nanotubo en tu nave

Nanotubos de Carbono

El peso no es algo que solo nos preocupe después del atracón navideño de turrones y mazapanes o durante la operación bikini (en mi caso traje de baño, porque en bikini no me hallo, de verdad que no). Cuando hablamos de naves espaciales, reducir peso significa reducir costes.

Si, costes. Y es que, aunque es cierto que no toda la culpa es del peso, enviar una nave al espacio es muy caro. Ahora que los transbordadores han dejado de surcar nuestra órbita y sentimos algo de añoranza, podemos recordar los 1.500 millones de dólares que costaba cada lanzamiento, lo que suponía algo más de 60.000 dólares por kg de carga útil.

Si no nos parece un precio suficientemente exagerado, basta con decir que para los rusos, con cohetes protón y cápsulas Soyuz, poner un kg en órbita tiene un coste de unos 5.000 dólares. Tan barato en comparación con el transbordador espacial, que la NASA está dispuesta a pagar 60 millones de dólares por asiento en una cápsula Soyuz con tal de ahorrar.

Sin embargo, el futuro de nuestras naves espaciales es esperanzador, gracias a la nanotecnología y a los nanotubos de carbono.

¿Qué es un enano tubo de carbón?

Bien, técnicamente hablando y utilizando un lenguaje científico altamente especializado e inaccesible para las masas, un nanotubo de carbono es como un barquillo de chocolate negro, muy pequeño, muy pequeño, diminuto, de solo unos nanómetros de grosor, formado por una capa finísima, delgadísima de galleta bañada en chocolate noir (porque si no no es negro como el carbón)… todo ello muy finito y tan chiquitito que no lo ves.

Esteee… bromas aparte, podemos describir un nanotubo de carbono como una lámina de grafeno enrollada sobre si misma con forma de tubo, que es lo que se ve en la foto que acompaña al presente artículo. Explicación más simple es difícil de encontrar (aunque prefiero el barquillo de chocolate).

¿Porqué es tan interesante?

Bueno, este material tiene múltiples y prometedoras aplicaciones. Por un lado podríamos hacer “invisible” nuestra nave espacial. Recubriendo el casco de la misma con una capa de nanotubos de carbono, que apenas reflejaría la luz que incidiese en ella, lograríamos que aquella se camuflase con el entorno oscuro del espacio.

Es menester indicar que nuestros soldados ya no tendrían que untarse betún en la cara durante misiones nocturnas. Una capa de nanotubos y podrían corretear desnudos en plena noche sin que nadie los viese fácilmente. Puede que algún soldado enemigo dejase la bebida, al considerar el hecho de ver cosas “oscuras” correteando como el punto límite hasta donde estaba dispuesto a llegar.

Por otro lado, también pueden resultar de gran utilidad en la generación de energía para nuestra nave. No solo pueden servir para construir paneles solares más eficaces que los actuales, algo que todavía está en fase de experimentación, sino que podrían ser utilizados para construir baterías eléctricas más eficientes y duraderas. Si tenemos en cuenta que la electricidad de las naves actuales se obtiene por medio de paneles solares o de energía nuclear… las ventajas son evidentes.

Así, quizá, la batería de nuestro flamante teléfono de última generación durase más de 1 día sin descargarse.

Además, pueden ser utilizados para sustituir al silicio en los componentes electrónicos, permitiendo la miniaturización de los mismos a la vez que aumenta su potencia de procesamiento varios órdenes de magnitud. O para reemplazar a las memorias de acceso aleatorio (RAM), aumentando su capacidad y conservando los datos aún sin recibir energía.

Si quieres que al tocar el pin que llevas en el pecho y gritar ¡computadora! te responda alguien que no sea el copiloto, necesitas mejorar tu hardware y tu software.

Los nanotubos tienen 100 veces la resistencia del acero y tan solo 1/6 parte de su peso. Esto nos puede permitir construir naves más resistentes, ligeras, con mayor espacio de carga y menor requisito de combustible. De ahí el factor peso con el que comencé el artículo, pues el coste por kg de carga útil se reduciría de forma importante. Puede que alguien creyese que un transbordador vuelve a ser una buena idea.

¡Incluso podrían protegernos de la radiación cósmica! Los nanotubos pueden almacenar hidrógeno a altas densidades, que es uno de los mejores elementos para proteger a los tripulantes de la nave de esa radiación. Las colisiones de los iones metálicos, generados en la explosión de supernovas, que viajan a gran velocidad con los átomos de hidrogeno, producen poca radiación secundaria, cosa que no ocurre con el metal del casco de tu nave actual.

Y con ayuda de la nanotecnología, el casco de la nave podría repararse automáticamente al sufrir cualquier desperfecto. Y, por supuesto, podríamos tener trajes espaciales autoreparables, quizá incluso con pañales autolimpiables, lo que permitiría prolongar los paseos espaciales.

Por algo dicen que la nanotecnología supondrá la revolución industrial del siglo XXI. Gracias a ella, efectuaremos un triple salto tecnológico y nuestras naves espaciales entrarán, por fin, en una nueva y gloriosa era, permitiéndonos llegar valientemente donde ningún hombre ha ido jamás.

¿¡Computadora!? …

Fuentes:

El Equipamiento Adecuado Para Las Súper Naves Espaciales
Nueva batería de nanotubos de carbono con gran potencial para el viaje espacial
Nanotubos de Carbono Podría Permitir Vehículos “Invisibles”
El fracaso del transbordador espacial de los USA 1972 – 2011

Posteado por: samuraiquark | diciembre 10, 2011

Artillería electromagnética

Traje espacial

Mucho se ha avanzado desde la aparición de las primeras fortificaciones. Con la primera muralla levantada como protección ante un enemigo superior en fuerza y número, se inició una frenética carrera tecnológica entre defensores y atacantes, que aún hoy perdura.

Entre las primeras armas de asedio se contaban la catapulta, la balista o el fundíbalo, máquinas de tiro de acción horizontal o parabólica que pueden considerarse los precursores de cañones, morteros y obuses. Con la llegada de la pólvora, el escenario cambió, pero el objetivo seguía siendo el mismo: atacar o defender plazas fortificadas.

Al parecer, la aplicación de la pólvora a la artillería se debe a los árabes, y su primer uso en Europa se produjo en España. Los moros sitiados en la Plaza de Algeciras por las huestes castellanas de Alfonso XI, utilizaron piezas de artillería en su defensa, que causaron gran impacto y terror entre sus enemigos.

Desde entonces, el alcance, potencia y precisión de la artillería se ha ido incrementando con el paso del tiempo, hasta que llegaron los alemanes en su afán por demostrar que la suyas eran las más grandes, largas y precisas (y me estoy refiriendo a las piezas de artillería, que os estoy viendo venir, que tenéis la mente sucia), y fabricaron el cañón Dora, el más grande e inútil cacharro jamás construido que requería el trabajo de más de 1.500 operarios para manejarlo.

Esta enorme pieza de artillería de 800mm se construyo pensando en la línea Maginot, pero finalmente a los alemanes no les hizo falta sacarla para sobrepasar a sus enemigos, pues les bastó y sobro con lo que ya tenían. Así que finalmente lo utilizaron en el asedio de Sebastopol, ya que los rusos tenían fama de tener unas buenas… fortalezas (o que pensabais que iba a decir).

Ahora los estadounidenses, para no ser menos que otros, están desarrollando el nuevo salto evolutivo de la artillería: el cañón de raíles.

Y no me estoy refiriendo a artillería ferroviaria, como en el caso del cañón Dora, sino a artillería electromagnética.

¿Electromagnética?

Sí, así es. El cañón de raíles consiste en su forma más básica en dos raíles paralelos conectados a un suministro de corriente eléctrica. El proyectil, que debe estar formado por un material conductor, se coloca entre los dos raíles haciendo contacto con ambos, en una configuración con forma de U, y completando el circuito.

Al enviar millones de amperios de corriente eléctrica por los raíles y a través del proyectil, se crea un enorme campo magnético alrededor de los raíles que impulsa al proyectil a lo largo de estos a gran velocidad.

BAE Systems ha proporcionado al U.S. Naval Surface Warfare Center, un prototipo que posee unos condensadores, que una vez cargados, permiten aplicar 3.000.000 de amperios durante 10 milésimas de segundo, generando una energía de 32 megajulios en el disparo, logrando que los proyectiles alcancen una velocidad de Mach 8 y con un alcance 20 hasta veces superior a la artillería convencional.

El desarrollo de esta tecnología no está exento de problemas, y es por ello que pasará al menos una década antes de que este tipo de armamento sea una realidad.

A la desorbitada demanda energética que requiere, se unen las violentas aceleraciones y el extremo calor generados que pueden dejar el cañón inservible después de unos cuantos usos.

Aunque sin duda alguna el cañón de raíles está llamado a reemplazar a los vetustos cañones que utilizan una carga explosiva para impulsar sus proyectiles.

Esta tecnología se había llegado a proponer también como sustituto de los cohetes que actualmente se utilizan para poner naves y satélites en la órbita terrestre e incluso la NASA ha estado efectuando estudios y pruebas para determinar su viabilidad ya que, teniendo en cuenta que las fuerzas g resultantes de las violentas aceleraciones bastan para matar a un astronauta, seguramente será necesario aplicar soluciones ingeniosas para superar los inconvenientes.

Y ya que hablamos de cosas en órbita, si habéis leído algunos de mis artículos anteriores, habréis visto que he hablado de sistemas de propulsión en naves espaciales para alcanzar otros sistemas estelares, también de escudos de energía para defendernos de ocasionales encuentros hostiles, e incluso de nuevos trajes espaciales que permiten un muy mejorado movimiento de los astronautas.

Así que me falta hablar de armamento y, como no, equipar nuestras naves espaciales con cañones de raíles es genial. Resultaba un poco absurdo colocar un cañoncito ridículo (que necesita oxígeno para disparar) en nuestra nave de clase galaxia USS Enterprise, si pretendíamos forjar un imperio galáctico. Cualquier trasnochado con un phaser de mala calidad nos habría puesto en serios aprietos.

Lo sé, lo sé. ¿Porqué tenemos que llevarnos armamento al espacio?

Bueno, el armamento puede ser útil para defendernos de amenazas externas. Un enemigo de origen desconocido, molesto con nosotros por haber dejado basura en su vecindario, podría decidir desviar algunos meteoritos para que entren en ruta de colisión con nuestro planeta. O esos meteoritos podrían estar aburridos y decidir que era el momento de visitarnos.

Nuestro flamante destructor o estación espacial podría vaporizarlos, o destruirlos en fragmentos más pequeños, gracias al cañón de raíles.

En cualquier caso, y por desgracia, si alguien puede y quiere poner armas en una nave, encontrará el modo de excusarlo.

El problema no es la tecnología, sino el uso que se le dé.

Fuentes:

El ejército americano recibe su primer cañón de raíles
Artillería electromagnética
World’s Most Powerful Rail Gun Delivered to Navy
Infografía del cañón de riel electromagnético

Posteado por: samuraiquark | noviembre 27, 2011

Moda de otoño para astronautas

Traje espacial

Si os pido que penséis en un Astronauta paseando por la Luna, seguro que a muchos os vendrá a la cabeza la imagen de un enorme muñeco rechoncho de color blanco moviéndose como un pato mareado por la superficie lunar, que nos lleva a preguntarnos si el vino espumoso forma parte de su dieta, ante los evidentes problemas que tiene para mantener el equilibrio.

Pero como ya supondréis, los problemas de nuestro astronauta no derivan del vino espumoso, sino del aparatoso traje espacial que se ve obligado a utilizar. El traje espacial es como una nave espacial unipersonal, ya que dispone de todo lo necesario para que el astronauta pueda pasear por el espacio, alejado de la seguridad de una nave o estación espacial.

Sin él, nuestro sufrido astronauta padecería algunos desagradables efectos:

  • Quedaría inconsciente por falta de oxígeno en menos de 15 segundos, lo que realmente resulta una bendición teniendo en cuenta el resto de problemas que podría experimentar.
  • Se hincharía como un globo al expandirse los gases de su cuerpo, ¡pero sin llegar a explotar, no seáis brutos!
  • Sus fluidos corporales hervirían, aunque no sería el caso de su sangre, pues la presión elástica de los vasos sanguíneos mantendría la presión lo suficientemente alta mientras el corazón latiese. Sin embargo su saliva si lo haría y su lengua lo notaría, antes de cocerse al vapor.
  • Padecería temperaturas que pueden oscilar desde los -100 ºC hasta los 120 ºC, pero como el cuerpo no pierde calor tan rápidamente, notaría su piel más fresquita al perder agua por evaporación, antes de desmayarse por la pérdida de oxígeno.
  • Estaría expuesto a la radiación Solar, ¡sin crema Solar!
  • Y, si todo lo anterior no os parece suficiente, sufriría el impacto de diminutas partículas de polvo interestelar que, al moverse a grandes velocidades, no resultan nada agradables.

Un traje espacial moderno puede llegar a pesar 136 Kg, está formado por múltiples capas, contiene un sistema para mantener la temperatura, oxígeno para respirar y gas presurizado para sostener una presión atmosférica lo suficientemente alta para conservar los fluidos corporales en estado líquido. El traje, también protege de la radiación Solar y de las partículas de polvo interestelar.

Por desgracia, los trajes actuales reducen drásticamente la movilidad de los astronautas. Tanto que el 70 u 80 por ciento de la fuerza que ejercen es para doblar el traje. Todo un incordio que convierte a los astronautas en deportistas sudorosos necesitados de refrigeración constante (y de una buena ducha).

Si nuestros astronautas se viesen inmersos en una trifulca espacial con un contingente extraterrestre poco amistoso, su reducida movilidad les dejaría en franca desventaja. De hecho, su única esperanza de supervivencia sería comenzar a efectuar cabriolas con la esperanza de que a sus contrincantes se les partiese el esternón a causa de un ataque de risa… en el caso de que tuviesen esternón, claro.

Por este motivo, el de la reducida movilidad (bromas aparte), hay investigadores desarrollando un nuevo tipo de traje espacial, más ceñido, de poco peso, y que facilite enormemente la movilidad de los astronautas en cualquier entorno.

Este traje estilizado, hecho de spandex y nylon, no utilizaría gas presurizado sino contrapresión mecánica. Estaría formado por capas apretadas de material que ejercerían una fuerza contra el cuerpo del astronauta. Evidentemente, el resto de requisitos de un traje espacial deben cumplirse, pero una ventaja adicional, es que si el traje se pincha, no es necesario regresar a toda velocidad a la nave espacial ante el riesgo de descompresión (que no descomposición, causa que también motivaría un raudo y veloz retorno a la nave, si no fuese porque el traje espacial dispone de una especie de pañal para adultos), sino que basta con tapar el agujero adecuadamente.

Parece una tontería, pero confeccionar un traje así ha costado hasta el momento más de siete años de investigación y desarrollo, y aún no está listo para ser utilizado en el espacio, aunque sus desarrolladores, Dava Newman, profesora de sistemas de ingeniería para aeronáutica y astronáutica en el MIT y colaboradores, creen que lo estará para las futuras misiones de exploración en Marte o la Luna, dentro de unos 10 años.

Seguro que nuestros astronautas agradecerán el cambio, aunque solo sea por dejar de parecer muñecos de merengue, pero entre nosotros, seguro que habrá más de un nostálgico.

Fuentes:

La evolución del traje espacial
Nuevo y revolucionario diseño de traje espacial
El futuro de los trajes espaciales
¿Por qué son necesarios los trajes espaciales?
¿Cómo funciona un traje espacial?

Posteado por: samuraiquark | noviembre 12, 2011

Proyecto Ícaro

Proyecto Ícaro

A medida que el número de planetas extrasolares descubiertos crece, y las nuevas tecnologías emergen, el viejo interés por la exploración espacial de sistemas solares distantes, algo alicaído en épocas recientes, recobra fuerzas para devolvernos la ilusión en un futuro donde los viajes interestelares formen parte de nuestra rutina habitual.

En la década de los 70, del siglo XX, se gestó el Proyecto Dédalo, uno de los primeros estudios científicos serios para el viaje interestelar, planteado por la Sociedad Interplanetaria Británica, cuyo objetivo era demostrar que un viaje no tripulado a la Estrella de Barnard, en un tiempo razonable según la escala humana, era posible.

Tras más de 3 décadas desde la finalización de aquel proyecto, la Sociedad Interplanetaria Británica, en colaboración con la estadounidense Fundación TAU Zero, ha puesto en marcha una nueva iniciativa para el estudio de una remozada misión interestelar: El Proyecto Ícaro.

Este estudio teórico de ingeniería para desarrollar una nave interestelar, dió comienzo el 30 de Septiembre de 2.009 y su duración está prevista en 5 años (es decir, en 2.014, con permiso de los agoreros del fin del mundo, deberíamos ver los resultados). Como podéis imaginar, está intimamente ligado al Proyecto Dédalo pues, no en vano, la SIB es la patrocinadora de ambos estudios (Ícaro era el hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta en la mitología Griega).

Su proposito, según la propia SIB, consta de 4 puntos principales:

  • Motivar a una nueva generación de científicos en el diseño de misiones espaciales que puedan explorar el exterior de nuestro sistema solar.
  • Generar mayor interés en las perspectivas reales a largo plaza para misiones precursoras interestelares que se basen en ciencia creíble.
  • Diseñar un concepto de sonda interestelar que sirva como base para una posible misión precursora en los siglos venideros.
  • Permitir una comparación tecnológica directa con Dédalo y una evaluación de la madurez de la propulsión espacial, basada en la fusión, de la misiones precursoras del futuro.

Otro de los objetivos del proyecto, es mantener viva la visión a largo plazo de que una misión interestelar será posible algún día, tomando el relevo de los participantes en Dédalo, muchos de los cuales están a punto de jubilarse, si no lo han hecho ya, o fallecieron.

El estudio proporcionará documentación técnica detallada acerca del diseño de ingeniería, la funcionalidad, la física, la operación, el rendimiento esperado y el perfil de la misión de una sonda no tripulada interestelar.

No se dejará nada al azar. Se definirán los objetivos de la misión, donde se considerarán todas las estrellas en un rango de 15 años luz, sus características según los conocimientos que actualmente tenemos de ellas, así como la información científica que esperamos obtener.

Por supuesto, se tratará el asunto de la propulsión (tanto los sistemas primarios, como los secundarios), determinando si el método propuesto para Dédalo, la fusión nuclear por confinamiento inercial, sigue siendo, todavía hoy, la mejor opción. Este método de propulsión consiste básicamente en enfocar un pequeño blanco esférico (de unos 10 miligramos) que contiene el combustible de deuterio-tritio, con haces de rayos laser, rayos X o iónes pesados acelerados, con objeto de conseguir la fusión. El plasma generado en la explosión termonuclear (una explosión muy chiquitita) se canaliza para generar una aceleración.

La propulsión secundaria, se refiere a los mécanismos auxiliares de propulsión, que pueden utilizarse, por ejemplo, para poner en órbita el vehículo.

Será, a su vez, importante determinar los combustibles utilizados para ambos sistemas de propulsión, primario y secundario, su adquisición y almacenamiento.

También se proporcionará una descripción completa de la configuración del vehículo (incluyendo modelos en 3D), se analizarán los materiales de construcción del vehículo, los sistemas de energía, de comunicación y telemetría, de navegación y control, de computación y almacenamiento, de control ambiental, etc.

Es evidente que se trata de un proyecto serio y minucioso, pero no exento de especulación ya que, aunque se basa en la ciencia y tecnología que conocemos, también efectúan extrapolaciones acerca de lo que podemos esperar en el futuro de ellas. No podemos esperar que del resultado de este estudio, surja una misión de la NASA, por ejemplo, pero podemos esperar que el interés por este tipo de misiones aumente y generaciones futuras completen el camino iniciado por estos pioneros del viaje interestelar.

Sin duda hay que estar atentos a lo que nos depare este proyecto en los próximos años, pues para conquistar el espacio son imprescindibles las misiones de exploración de sistemas lejanos. No podemos ir de visita a un sistema estelar cercano sin saber siquiera si vamos a encontrar vecinos molestos o si vamos a pisar el jardín de alguién ¿no?

Fuentes:

Futuristic interstellar space probe idea revisited
Project Icarus

Posteado por: samuraiquark | noviembre 6, 2011

Misión WISE. Enanas marrones y frias.

Y-Dwarf

La misión WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) tiene como objetivo localizar objetos celestes hasta ahora desconocidos, como asteroides, cometas, enanas marrones e incluso galaxias, que nos han resultado esquivos debido a la dificultad para detectarlos si no es en el espectro infrarrojo.

Dentro del espectro electromagnético, que comprende los diferentes tipos de radiación existentes, la radiación infrarroja se encuentra entre el espectro visible y las microondas. La fuente principal de la radiación infrarroja es el calor o la radiación térmica, de manera que cualquier objeto con una temperatura superior al cero absoluto (-273,15 ºC o cero grados Kelvin) emite este tipo de radiación. Es decir, nosotros mismos emitimos radiación infrarroja (recordad lo bien que se veía Arnold Schwarzenegger en la película Depredador, cuando el cazador extraterrestre le seguía la pista).

Nuestros ojos se han adaptado para detectar una parte del espectro electromagnético que puede penetrar la atmósfera terrestre: el espectro visible. Pero en el espacio, utilizando “ojos” artificiales, podemos ver cualquier parte de ese espectro electromagnético.

Y el espacio está plagado de objetos que no están lo suficientemente calientes para emitir en el espectro de luz visible, así que la mayor parte de su energía se emite en el infrarrojo.

Así pues, esta misión, lanzada al espacio el 14 de diciembre de 2.009, ha trazado un mapa completo del cielo en luz infrarroja, con una sensibilidad y resolución sin precedentes, tomando millones de imágenes que proporcionarán una valiosa información a los astrónomos, que van olvidar el significado de la palabra aburrimiento, y tal vez el de la palabra descanso, por décadas.

Algunos frutos ya se están empezando a recoger, poniendo al descubierto un nuevo tipo de enanas marrones, que ya se teorizaba pero que no había podido confirmarse.

Se conocían dos clases de estos objetos cuasi-estelares según su tipo espectral: la clase L, cuyas temperaturas se encuentran en el rango de 1.200 ºC a 1.700 ºC, y la clase T, cuyas temperaturas son inferiores a 1.200 ºC.

Ahora nos encontramos un nuevo tipo de enana marrón de tipo espectral Y, cuyas temperaturas pueden ser tan frías como 25 ºC (incluso nosotros estamos más calientes, en el buen sentido de la palabra).

Tiempo atrás, ya se había localizado lo que hasta aquel momento fue la enana marrón más fría nunca detectada, denominada CFBDS J005910.83-011401.3 (a veces parece que los científicos pongan nombres extraños a propósito para confundirnos), que estaba situada a unos 40 años luz de nosotros, y cuya masa es de entre 15 y 30 veces la masa de Júpiter. Este objeto tiene una temperatura de unos 350 ºC, que en su momento ya era sorprendentemente fría para este tipo de objetos (por ejemplo, la superficie del Sol ronda los 6.000 ºC y la de Júpiter unos -145 ºC). Existe cierta controversia sobre si catalogar este objeto dentro de la categoría Y, en el límite inferior de la categoría T o justo en su transición entre las categorías T e Y.

Normalmente nos referimos a las enanas marrones como “estrellas fallidas” ya que, aunque no tienen masa suficiente para mantener reacciones nucleares en su interior de forma estable (las temperaturas y densidades no son lo suficientemente altas para fusionar el hidrógeno y convertirlo en helio), si tienen flujos convectivos por lo que carecen de diferenciación química en relación a la profundidad, hecho este último, característico de los planetas. Sin embargo, la atmósfera de estos objetos cuasi-estelares es muy similar a la de los planetas gigantes, lo que les convierte en una suerte de eslabón perdido entre estos y las estrellas.

Actualmente se cree que su formación es también estelar, no sin controversia, por colapso y fragmentación de una nube de material interestelar, presentando discos de acreción e incluso chorros de materia, y su masa suele alcanzar como tope las 80 masas jovianas (la masa solar equivale a 1.047 masas jovianas) y su limite inferior está en torno a las 13, o incluso sobre las 5, masas jovianas, siendo su tamaño similar al de un planeta gigante como Júpiter.

Gracias a la misión WISE, se están detectando las primeras enanas marrones de clase Y (habiendo ya más de 100 candidatas al premio de estrella invitada del mes), a distancias tan cercanas como 40 años luz, no descartándose la presencia de algunas incluso más cerca de nuestro Sol que la estrella más cercana conocida, hecho que sin duda hará las delicias de algunas personas con exceso de imaginación, entre las que me cuento.

Es difícil calcular cuantas enanas marrones pueblan nuestro vecindario, aunque se teoriza que este tipo de objetos son muy comunes. Sabemos que las estrellas más masivas (aproximadamente un 20%, de las que un 10% son estrellas como el Sol) son menos comunes que las estrellas menos masivas (un 80% de enanas rojas), hecho que nos induce a pensar que las enanas marrones pueden ser más frecuentes que estas últimas. Es posible que haya tantas como estrellas visibles.

Estos objetos pueden jugar un papel interesante en el problema de la “materia oscura”, representando una pequeña pero significante cantidad de esa materia ordinaria que no hemos podido localizar por carecer de los instrumentos adecuados.

Localizar enanas marrones cerca de nuestro Sistema Solar, supondría algo muy importante para la exploración espacial. Misiones que antaño se idearon para explorar sistemas estelares cercanos (como Alfa Centauri o la Estrella de Barnard), podrían enfocarse ahora hacia una hipotética enana marrón que se encontrase más próxima.

No solo eso, esta hipotética enana marrón, podría servir de estación de enlace para explorar otros sistemas estelares ya conocidos. Podríamos colonizar y utilizar planetas en órbita de enanas marrones como plataformas de repostaje para nuestros viajes entre sistemas estelares creando una red que nos permitiría expandirnos lentamente por el Universo consolidando nuestro imperio galáctico… y teniendo ideas verdaderamente locas cada vez que dejamos volar libremente la imaginación.

Fuentes:

Una nueva clase de estrellas
WISE Discovers Some Really “Cool” Stars!
Enana marrón
Encontrado el eslabón perdido entre planetas y estrellas
Brown Dwarf
Brown Dwarf Detectives

Posteado por: samuraiquark | octubre 29, 2011

Nibiru, el destructor

Eris

¿Que esconde Nibiru que tanto revuelo causa por toda la red? Nibiru, el de los mil nombres, también conocido como Planeta X, Marduk, Xena, Eris, Sedna, Elenin o Némesis. El solo hecho de que se le asocien tantos nombres, me resulta inquietante. ¿Cual es su secreto?

Os daré más pistas: se le considera el décimo, el doceavo o el treceavo planeta del Sistema Solar, hogar de los Anunnaki y aniquilador del planeta Tiamat cuyos restos vemos en el cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter, como último testimonio de su aciaga suerte, y que dieron origen a la Tierra. Más aún, algunos dicen que es un cometa, otros que es un hermano pequeño del Sol, una enana café.

Nibiru es además nuestro Némesis (como ya sabréis muchos) pues es un objeto con una órbita asombrosamente excéntrica que lo lleva a internarse en el interior del Sistema Solar cada 3.600 años. Como las desgracias no vienen solas, este objeto se aproximará a la Tierra en el año 2.012, provocando toda suerte de catástrofes en nuestro atribulado planeta, dejándonos hechos unos verdaderos guiñapos, para luego ser esclavizados por los Anunnakis (que nos crearon modificando genéticamente a los primates para ese propósito).

Por todos los ¡¿Pero que fumaste?!

Eh, bueno, un amigo se dejó el paquete de tabaco y pensé que no le importaría que le cogiese un cigarrillo… ¡oh!, ya veo…

En fin, bromas aparte, el revuelo causado por este curioso objeto celeste es tal, que me veo en la obligación de aportar mi personal punto de vista al respecto, aún a riesgo de ser vilipendiado por muchos. Esto exige de mí toda la seriedad de la que soy capaz, que no es mucha, pero habrá de bastar. Mi objetivo no es tanto la historia de Nibiru (que muchos ya conoceréis sobradamente) como la verdad detrás de todo esto. Dicho esto, entremos en antecedentes y definamos algunos conceptos.

¿Qué es Tiamat?

Para los babilonios, Tiamat era la diosa del caos y la creación. Antes de la creación del cielo y la tierra, solo Tiamat, diosa del agua salada y principio femenino, y Apsu, dios del agua dulce y principio masculino, existían. Estos eran los dioses más antiguos, que se unieron para crear al resto de dioses y animales.

Sin embargo, estos nuevos inquilinos del panteón babilónico perturbaban con su ruido a su padre Apsu, que decidió destruirlos. Una de las futuras victimas, Ea, el dios de la magia, se adelantó a las intenciones de su padre y le dio muerte, aunque no pudo hacer lo propio con Tiamat que, furiosa, creó una legión de dragones para combatir a los dioses.

¿Qué es Marduk?

Marduk no es que sino quien. Era la deidad tutelar de la ciudad de Babilonia, y al aumentar esta su influencia y poder en la región de Mesopotamia, convirtiéndose en su capital bajo el reinado de Hammurabi en el siglo XVII a.C., ascendió al rango de dios supremo. Los dioses Anunnaki le otorgaron este privilegio al convertirse en su paladín en su guerra contra la diosa Tiamat, a la que logró derrotar. Marduk, hijo de Ea (el dios parricida), se ofreció a luchar contra la poderosa Tiamat (su tierna abuelita) a cambio de ser nombrado dios supremo.

¿Que es Nibiru?

Nibiru, en la astronomía babilónica, es un cuerpo celeste asociado al dios Marduk. Es un término que hace referencia al punto del solsticio de verano y su constelación asociada, que era considerada la sede del dios supremo que pastorea las estrellas como si de ovejas se tratase. Esta constelación está en el área de Libra y se eleva cerca del equinoccio de otoño. Nibiru también es el nombre empleado para Júpiter cuando se observa en este mismo periodo.

¿Y los Anunnakis?

El panteón mesopotámico estaba compuesto por una abrumadora cantidad de dioses, unos 3.600, lo que daba para todos los gustos y colores. Además de las deidades principales (Anu y Ninhusarg/Ki, Enlil, Enki o Ea, según los diferentes periodos históricos) había un conjunto de deidades de menor rango: los Anunnaki.

¿Qué es el Planeta X?

Planeta X es un término genérico utilizado por los astrónomos del siglo XX para referirse a un planeta desconocido. Las irregularidades que presentaba la órbita de Neptuno llevaron a la búsqueda de un noveno planeta en el Sistema Solar. X no significa misterioso o esotérico, ni tan siquiera décimo, sino desconocido, no encontrado y no identificado.

El planeta hallado en 1930 gracias a esa búsqueda, recibió el nombre de Plutón, aunque su reducida masa no podía explicar las variaciones en la órbita de Neptuno, lo que significa que la búsqueda del Planeta X sigue en curso. Científicos japoneses habrían calculado su ubicación en una órbita situada a unas 100 UA, siendo este algo mayor que la Tierra.

Científicos estadounidenses creen que podría estar ubicado en la frontera de nuestro Sistema Solar y ser hasta cuatro veces más masivo que Júpiter. Hasta la fecha no hay pruebas de su existencia y, por tanto, no se le ha podido asignar nombre alguno, aunque no descarto que algún astrónomo amigo del cachondeo proponga el de Nibiru, el día que lo descubran, que sin duda será un día histórico y emocionante.

¿Xena, Eris?

Eris fue descubierto el 8 de enero del 2005 por Mike Brown, Chad Trujillo y David Lincoln Rabinowitz y fue catalogado con el aburrido nombre de 2003 UB313. Sus ocurrentes descubridores lo bautizaron como Xena (la princesa guerrera), aunque finalmente la UAI lo denominó Eris (deidad griega de la discordia). Eris, que durante un año fue el décimo planeta del Sistema Solar, provocó la redefinición de la categoría de Plutón, que perdió su estatus de planeta para convertirse en un planeta enano, y de Ceres, anteriormente considerado un asteroide, y la aparición de una nueva clasificación de los cuerpos del Sistema Solar. Hasta la fecha es el planeta enano más masivo, siendo su periodo orbital de 557 años. Su órbita es muy excéntrica lo que provoca que en el afelio de la misma se encuentra a unas 95,7 UA del Sol, mientras que durante el perihelio se acerque hasta unas 35 UA. Su órbita también está muy inclinada con respecto al plano de la elíptica, hecho que dificultó su descubrimiento.

¿Sedna?

Senda es un objeto transneptuniano descubierto por Mike Brown, Chad Trujillo y David Lincoln Rabinowitz el 14 de noviembre de 2003. Tiene una órbita elíptica que le toma unos 10.500 años completar, cuyo afelio esta en torno a las 850 UA y su perihelio en torno a las 76 UA. Está tan lejos del Sol, que en su superficie la temperatura nunca sube de -240 ºC. Hasta la fecha es el objeto más remoto que se conoce del Sistema Solar. Y no, no se dirige hacia la Tierra.

¿Qué es el cometa Elenin?

El 10 de diciembre de 2010, un astrónomo aficionado ruso, de nombre Leonid Elenin, descubrió un cometa inicialmente identificado como C/2010 X1, que posteriormente fue conocido como Elenin. Su periodo orbital es de unos 11.800 años y, como su primo Hale Bob tiempo atrás, ha sido falsamente acusado de numerosas catástrofes, terremotos entre ellas, a pesar de que su escasa masa no puede ejercer la atracción gravitatoria necesaria para afectar a las capas tectónicas de la Tierra.

¿Y la Enana marrón o café?

Una enana marrón es un objeto a medio camino entre una estrella y un planeta. No es ni lo uno ni lo otro. Contienen los mismos materiales que una estrella, pero no tienen suficiente masa para brillar. Su masa puede oscilar entre 13 y 80 veces la de Júpiter. Estas estrellas brillan en el infrarrojo, así que no son fáciles de detectar con telescopios visibles. Una parte de la masa que falta por encontrar en nuestro universo, causa por la que se postuló la materia oscura, podría corresponder a este tipo de objetos.

Entendido. ¿Y cual es el misterio de Nibiru?

Bien. Habiendo repasado algunos conceptos, es momento de abordar el meollo de la cuestión.

Zecharia Sitchin, autodidacta estudioso de la escritura cuneiforme sumeria, y al que frecuentemente, y para dotarle de autoridad, se le añade la virtud de ser uno de los pocos entendidos en la materia, se sacó de la manga una particular interpretación de los textos sumerios (que, por cierto, no comparte ningún verdadero experto en la materia) según la cual estos serían conocedores de la existencia del duodécimo planeta (contando el Sol y la Luna), es decir, Nibiru y de sus habitantes, los Anunnaki.

Estos nos habrían creado genéticamente para ser sus esclavos y luego intentaron destruirnos por medio de una inundación. Por supuesto, no contentos con eso, retornarán, a bordo de su viajero y amenazador planeta, para terminar su inacabado exterminio.

Encendida la mecha, las interpretaciones de las interpretaciones de Sitchin han dado lugar a todo tipo de historias absurdas y sin fundamento alguno (empezando por la del propio Sitchin), en las que la NASA juega el papel de malvado conspirador ocultador de información, que han desatado la locura colectiva y, peor aún, asustado a mucha gente.

Los agoreros del juicio final, ni siquiera se ponen de acuerdo con el propio Sitchin. Nibiru ya amenazó con destruirnos en 2003 pero, como no ocurrió nada, uno podría pensar que esos agoreros cometieron algún pequeño error de cálculo, que debe de haber sido corregido para emplazar el glorioso evento a finales de 2.012 (o a principios según las fuentes). Lamentablemente, estos nuevos cálculos siguen discrepando con el pobre Sitchin, que predijo el retorno de Nibiru para el año 2.900, o para el 2.090 si los Anunnaki se aburrían de esperar y decidían utilizar una de sus naves espaciales.

La afirmación de Sitchin, teniendo en cuenta la total carencia de pruebas aportada por él para sustentarla, no es apoyada, ni avalada, ni sustentada, ni considerada por la comunidad científica. Ni por arqueólogos, ni por astrónomos.

La identificación de Nibiru dentro de la astronomía babilónica es un asunto complejo que no ha sido resuelto por los investigadores, pues ha sido señalado como un planeta (Júpiter y Mercurio), como un dios (Marduk) e incluso como una estrella, pero nunca como un planeta transplutoniano.

Su supuesta órbita, extremadamente excéntrica y altamente elíptica, le llevaría a situarse en el afelio a unas 470 UA del Sol, donde la gravedad de este apenas tiene influencia, y en su perihelio a 1 UA, donde su velocidad sería de unos 42 km/s. Esta órbita es altamente inestable y la más mínima perturbación, como la gravedad de Júpiter, haría que el planeta Nibiru acabase viajando sin rumbo por el espacio.

Que un planeta así, tan alejado del Sol, pudiese albergar vida, resulta algo increíble. Sitchin afirma que un planeta con numerosos elementos radioactivos en su interior generaría calor propio y una fuerte actividad volcánica lo dotaría de una atmósfera que generaría un efecto invernadero, que haría que la temperatura se mantuviese indefinidamente.

Pero ¿como surge la vida en este planeta? Si el equilibrio para la vida tal y como la conocemos ya es precario en nuestro propio planeta ¿un planeta que vive en una noche permanente y con una atmósfera venusiana podría reunir las condiciones adecuadas, no ya para albergar vida, sino para que esa vida sea inteligente y capaz de desarrollar una tecnología avanzada?

¿Que le ocurriría a este planeta al acercarse al Sol? Un cambio de un par de grados en la temperatura terrestre ya puede producir catástrofes (cambio climático). ¿Cuantos grados cambiaría la temperatura de Nibiru y como afectaría a todos sus seres vivos adaptados a unas condiciones ambientales específicas? Probablemente toda vida en el planeta se extinguiría.

Siendo un planeta mayor que la Tierra, incluso del tamaño de Júpiter (según fuentes que no se ponen de acuerdo), debería ser un objeto fácilmente detectable a medida que se acercase a nuestro planeta. De hecho, llegaría un momento en que fuese el objeto más brillante en el cielo después del Sol y la Luna.

Los astrónomos aficionados del mundo convertirían la red en un hervidero de información, publicaciones y fotografías sobre Nibiru. Los astrónomos profesionales de todo el globo se pelearían por obtener cuota de telescopio para estudiarlo.

Ni la NASA, ni ningún gobierno sobre la Tierra puede tapar el cielo o lograr que todos los científicos del mundo oculten semejante descubrimiento. Tendrían que matar a medio planeta para ocultarlo, y aún así fracasarían.

Qué Nibiru orbitase una estrella, una enana marrón, es una salida reciente ante los evidentes problemas que tiene Nibiru para corretear por nuestro Sistema Solar. Esta estrella, a veces llamada Némesis, sería la compañera del Sol en un sistema binario. Esto haría que el objeto que se nos acerca fuese todavía más grande y visible (aunque alguno resolvió estos detalles convirtiendo al planeta y a su estrella en invisibles, lo cual es el colmo del absurdo).

Una enana marrón internándose en nuestro Sistema Solar, podría desestabilizar y sacar de su órbita a todos los planetas que encuentre en su camino, incluido Júpiter. Si esa estrella retorna cada 3.600 años, es una suerte que todavía podamos ver algún planeta danzando alrededor del Sol o un Sistema Solar tan estable como el que vemos día tras día.

Por el contrario, una estrella que orbitase alrededor del Sol, obligaría a que Nibiru tuviese una órbita muy alejada en torno a ella para poder internarse en nuestro Sistema Solar.

Resumiendo, es cierto que hay muchos objetos por descubrir aún en nuestro Sistema Solar y que alguno de ellos puede ser un planeta o incluso una enana marrón, pero no hay prueba científica alguna que sustente la existencia de algo como Nibiru, ni de las supuestas catástrofes que producirá.

Lamentablemente, con cada descubrimiento astronómico, sea un planeta enano, un cometa o del buscado planeta X, la fábula de Nibiru el destructor resurgirá con fuerza y las fechas del fatídico juicio final se trasladarán en el tiempo una y otra vez.

Fuentes:

2012: El Planeta X no es Nibiru
La nueva “evidencia” de que Nibiru existe
El mito de Tiamat
Marduk
¿Un nuevo planeta gigante en el Sistema Solar?
Nibiru (Babylonian astronomy)
El planeta “Nibiru” no existe
Nibiru
The 12th Planet
Martes 27 de septiembre de 2011 y Cometa Elenin: ¿Otra vez fin del mundo?
El cometa Elenin no es una enana marrón

Posteado por: samuraiquark | octubre 22, 2011

¡Cargan sus armas! ¡Activen escudos!

Una frase como la que titula el artículo, o una muy similar, es de uso relativamente frecuente en series de ciencia ficción como Star Trek o Stargate donde el sufrido capitán de la nave se ve obligado a emplearla casi en cada capítulo a causa de una comunidad galáctica con un grado de agresividad algo desmesurado y que no puede justificarse solo en el abuso del café o de otras sustancias poco recomendables.

Como todos sabemos, la forma más habitual de proteger una nave del impacto de un fáser o un torpedo fotónico, siempre ha sido el escudo de energía, esa pantalla cuasi mágica que repele todo tipo de objetos y armas de energía y que, hasta ahora, siempre ha estado restringida al ámbito de los sueños.

¿Hasta ahora?

Así es. En la actualidad, se está investigando un nuevo tipo de blindaje: el campo de fuerza.

Este nuevo blindaje, como ya podéis intuir, está mucho más próximo al concepto que tenemos de escudo de energía, que mencionábamos antes, que al del blindaje tradicional. La idea consiste en incorporar supercondensadores en el blindaje habitual de un vehículo, para convertirlo en una suerte de batería gigante. Estos supercondensadores almacenarían la energía necesaria para liberar un pulso energético sobre el metal enchapado del exterior del vehículo, produciendo un campo electromagnético extremadamente fuerte y capaz de repeler un proyectil.

El campo electromagnético duraría solo una fracción de segundo y por ello debe sincronizarse perfectamente con el impacto del proyectil para resultar efectivo, para lo que será necesario desarrollar, a su vez, una tecnología capaz de determinar cuando un proyectil va a impactar sobre el vehículo.

Una vez liberada la energía del supercondensador, este se recargará rápidamente y quedará preparado para detener la siguiente amenaza.

Gracias a este campo de fuerza sería posible, para un tanque, repeler el impacto de un cohete RPG, algo para lo que actualmente se necesita un blindaje excesivamente pesado. De hecho, esta tecnología tiene unas implicaciones cruciales para cualquier ejercito moderno: dotarle de vehículos rápidos, maniobrables y de bajo consumo energético, que a su vez disponen de gran potencia de fuego. Al agregar campos de fuerza a un carro de combate, su blindaje tradicional podría ser reducido, aligerando con creces su peso.

Esta maravilla tecnológica, que dejará obsoletos los blindajes tradicionales, está siendo investigada por el Defence Science and Technology Laboratory, que es el encargado de la investigación y desarrollo de tecnología útil para la guerra, del Ministerio de Defensa británico.

¿Y podría aplicarse en naves espaciales?

La NASA ya le ha puesto el ojo encima a este goloso juguetito, pensando en utilizarlo en sus naves como protección contra el impacto a hipervelocidad (entre 2 y 18 km/s) de meteoroides y basura espacial.

Actualmente todavía está en uso el Escudo Whipple, que consiste en situar a cierta distancia de la pared de la nave, una fina capa de un material como el aluminio, dejando espacio vació entre ambas, de manera que el objeto se desintegra al impactar contra esta.

Este blindaje puede estar formado por varias capas que dejan espacio vacío entre ellas (Multi-shock shield) para aumentar la protección de la nave, o puede incluir algún material como el Kevlar o el Nextel rellenando el espacio entre capas (Stuffed Whipple shield).

Evidentemente, como ocurre con el blindaje de un tanque, existe un compromiso entre protección y peso que podría ser fácilmente resuelto con un campo de fuerza.

Así pues, se acerca el tiempo en que ya solo serán necesarios unos vecinos galácticos algo incómodos para poder decirle a nuestro oficial táctico: Raise shields!

Fuentes:

Tanques: Campo de fuerza “a lo Star Trek”
Force Field Technology
Whipple Shield
Orbital Debris Shielding

Posteado por: samuraiquark | octubre 14, 2011

Ziusudra y la precuela del Diluvio Universal

Enki

Cuenta el mito que tiempo después de la creación del mundo, y de los “cabezas negras” (los sumerios, para entendernos), estos se habían reproducido tanto y provocaban tal ruido en su actividad cotidiana que Enlil, dios supremo y señor de la tierra, no podía soportarlo más.

Por ello, y en vista del insomnio permanente al que se veía sometido a causa de los humanos, decidió reunir en consejo al resto de sus colegas: Anu, dios del cielo, Enki, dios de la sabiduría, el agua y la fertilidad y Nintur, diosa madre de la tierra y de la fertilidad. Ellos acordaron, por unanimidad, ponernos fecha de caducidad mediante un método bastante drástico: el consabido Diluvio Universal.

Es menester indicar que Nintur lloró amargamente tal decisión y otros dioses menores como Inanna, entonaron triste lamento por nuestra aciaga suerte.

Pero hete aquí que no todos los dioses, pese a haber sellado el funesto acuerdo, pensaban del mismo modo: el astuto Enki urdió una plan para salvarnos.

Por aquel entonces, reinaba sobre los sumerios un tal Ziusudra, rey piadoso, siempre displicente con los dioses y atento a cualquier revelación transmitida por ellos a través de los sueños y encantamientos. Y así es como Enki le reveló la decisión tomada por los dioses: desencadenar un diluvio universal con objeto de destruir la semilla del género humano.

Enki dio instrucciones precisas a Ziusudra para que construyese un navío con el que salvar la vida y, por tanto, la simiente de la humanidad, y le puso al tanto de las señales que recibiría para conocer, a su debido tiempo, cuando poner pies en polvorosa.

Todas las tempestades, de una violencia extraordinaria, se desencadenaron al mismo tiempo.” El diluvio duró siete días y siete noches, durante los cuales, la tierra quedó completamente sumergida, mientras el navío de Ziusudra a duras penas se mantenía a flote y nuestro adalid apenas podía retener unas pocas horas los alimentos ingeridos.

Al octavo día, Utu, el dios del Sol, reapareció para mayor regocijo de nuestro Noe sumerio, que no dudo un instante en prosternarse y sacrificar en su honor a un pobre buey y a un inocente carnero (aunque las malas lenguas comentan que sacrificó tantos bueyes y carneros que casi los extingue) y volvió a humillarse ante Anu y Enlil que, sabiéndose engañados y a pesar del enfado inicial y los oportunos reproches a Enki, decidieron cuidar de él y deificarlo, otorgándole un lugar entre ellos, para que tuviese una vida regalada.

Mientras Ziusudra disfrutaba de su retiro dorado, como corresponde al salvador de la humanidad, Anu y Enlil se afanaron en reconstruir lo que con tanta facilidad habían arrasado.

Este hermoso mito sumerio (que un servidor ha destrozado con sus manazas de bruto), como tantos otros, llegó a los acadios y posteriormente a los hebreos. No deben sorprendernos, pues, las semejanzas con otro mito que todos conocemos y cuyo protagonista es un tal Noe, que son muchas más de las que muestra este artículo. De hecho el equivalente acadio, ya contiene todos los ingredientes necesarios para un diluvio como Dios manda. No en vano, los sumerios ejercieron una enorme influencia sobre los pueblos Mesopotámicos, tal y como la antigua Roma lo ha hecho sobre nosotros.

¿Pudo este mito basarse en una gran inundación local? Es muy probable. De hecho es muchísimo más plausible una gran inundación en la región en que se encuentran los ríos Tigris y Éufrates, donde las riadas devastadoras, las crecidas, así como las inundaciones, eran habituales, que una inundación a escala planetaria, algo que como poco se puede calificar de bastante dudoso y de lo que no hay prueba científica alguna. Una gran inundación, datada posiblemente entre el 4.800 y el 3.500 a.C. (según fuentes) pudo ser un evento de tal magnitud, que quedó grabado en la memoria colectiva de toda la región de Mesopotamia y llegar hasta nuestros días.

Es asombroso descubrir que una civilización casi olvidada en el tiempo, posee la clave de nuestros orígenes.

Fuentes:

El Dinástico Arcaico

Civilización Sumeria

Introducción a la Mitología Mesopotámica

Antigua. Historia y Arqueología de las civilizaciones – Mesopotamia

Los sumerios, esos desconocidos

The Eridu Genesis

Posteado por: samuraiquark | octubre 8, 2011

Medusa de Propulsión Nuclear.

Medusa

En la mitología griega, Medusa es una de las tres hermanas gorgonas y es famosa por perder, literalmente, la cabeza a causa de Perseo.

Pero antes de perder su cabeza y de ser degradada a la categoría de monstruo por los Dioses masculinos y por la sociedad patriarcal, Medusa era un símbolo del antiguo poder y sabiduría femeninos, conocida como Metis en Grecia y Met o Maat en Egipto. Era una representación de la Gran Diosa Triple, la Diosa Serpiente, la Diosa primigenia, conocida en el norte de África como Neith, Anat, Atenea o Atena.

Un buen nombre para un concepto

Medusa, hoy, es también una evolución del concepto de Propulsión Nuclear de Pulso, ideado para los viajes interplanetarios e interestelares, que intenta resolver algunos problemas presentes en proyectos previos, basados en la misma idea, como el proyecto Orión.

En el concepto Medusa, el disco antichoque con amortiguadores utilizado en el proyecto Orión, es reemplazado por una vela semiesférica de varios kilómetros de diámetro, de aspecto similar al de un paracaídas. El vehículo, que contiene la carga útil y las bombas nucleares (sí, leíste bien, dije nucleares), que servirán para propulsar la nave, está ubicado varios kilómetros detrás de la vela, a la que está sujeto por unos cables largos.

Las bombas, de unos 25 Kg de peso, son proyectadas del vehículo en dirección al centro del hemisferio que conforma la vela, donde explotarán produciendo, los gases resultantes al expandirse, un empuje sobre aquella.

La vela transmitirá el empuje al vehículo a través de los cables mediante los que está sujeta a este, y la aceleración producida será suavizada gracias a la propia elasticidad de los cables y a la presencia de unos cabrestantes en el vehículo, que permitirán a estos enrollarse y desenrollarse.

Parece casi más sencillo que el mecanismo de un botijo ¿verdad? Y sin embargo requiere de nuestra tecnología más avanzada para llevarlo a cabo… y podríamos llevarlo a cabo.

¿Y entonces, a qué esperamos?

En el proyecto Orión, la contaminación por radiación que generan las bombas nucleares, hacía inviable un despegue desde la superficie. Además, la presencia de radiación en las inmediaciones de la nave suponía un riesgo adicional, si esta iba tripulada.

Medusa, evita estos dos problemas, pero la contaminación por radiación impide que pueda utilizarse en una órbita baja terrestre. La nave debe ser ensamblada en una órbita remota, lo que obliga a transportar allí todos los recursos necesarios para construirla, además de la carga útil y de las bombas, mediante medios más convencionales.

Esto hace que sea poco rentable utilizar este tipo de nave en misiones habituales, relegando su uso a viajes donde la reducción de la duración del mismo sea más importante que cualquier otra consideración, viajes solo de ida, quizá enviando sondas a otros sistemas solares.

Tal vez, la presencia de una base lunar permanente, podría facilitar las cosas, permitiéndonos construir allí los materiales y transportándolos hasta el lugar adecuado desde allí, pues hacer despegar una nave desde la Luna es mucho menos costoso que hacer lo propio desde la Tierra.

En cualquier caso, no parece una solución en la que podamos pensar a corto plazo. Mientras tanto, los veranos pasan inexorablemente y yo sigo sin poder disfrutar de mis merecidas vacaciones en Marte.

Fuentes:

Propulsión Nuclear de Pulso

Posteado por: samuraiquark | septiembre 24, 2011

¡Más rápido que la luz!

A veces no puedo evitar preguntarme que tendrá la luz, que cualquier noticia relacionada con ella y su velocidad provoca un revuelo inusitado. ¿Será por las posibilidades maravillosas que podemos imaginar que acontecerán cuando superemos su límite cercenador de ilusiones alocadas? ¿Será porque sin ese aburrido límite podríamos efectuar viajes en el tiempo y viajes interestelares… todo ello ciencia ficción en la actualidad? En la actualidad sí, pero en el futuro ¿quién sabe?

Como algunos habréis podido intuir, ha vuelto a ocurrir: la velocidad de la luz surge de nuevo a la palestra, gracias a un experimento desconocido para el gran público, que ha arrojado unos resultados inesperados y ha provocado una actividad frenética en las agencias de noticias de todo el mundo.

¿Que experimento?

El experimento OPERA fue diseñado para efectuar un test del fenómeno de la oscilación de los neutrinos. Un neutrino es una partícula elemental, un constituyente elemental de la materia que no puede descomponerse en partículas más pequeñas, cuya masa es tan reducida que le permite viajar a velocidades cercanas a la de la luz. De hecho, durante algún tiempo se pensó que los neutrinos no tenían masa, hasta que se descubrió el fenómeno de la oscilación de neutrinos. Este fenómeno, por explicarlo del modo más sencillo posible, se produce cuando un neutrino electrónico, muónico o tauónico cambia constantemente de una forma a otra, y se consideró por primera vez al observar los neutrinos procedentes del Sol. Los neutrinos solares, aunque deberían ser principalmente electrónicos, presentaban una proporción de estos de tan solo 1/3, lo que podría implicar que los neutrinos restantes habían cambiado de tipo, algo solo posible si estos tenían masa.

Así pues, con el experimento OPERA, se pretendía detectar por vez primera la aparición de neutrinos tauónicos a partir de las oscilaciones de sus primos muónicos, empleando un haz de muones de alta intensidad y energía, producido en el SPS (Super Proton Synchroton) del CERN, en Ginebra, que apunta hacia el laboratorio subterráneo en Gran Sasso (LNGS), en Italia, a unos 730Km de distancia.

Aunque no era su objetivo principal, el experimento también era muy apropiado para medir la velocidad de los neutrinos, en función del tiempo tardado en recorrer la distancia que separa el origen del haz de muones del detector ubicado en el LNGS. Cualquier desviación superior a lo esperado de su velocidad con respecto a la de la luz, supondría un resultado espectacular capaz de desafiar todos nuestros conocimientos actuales.

Parece interesante ¿Y el revuelo?

Pues como tantas veces ocurriera en el pasado, ese resultado espectacular e inesperado se ha producido: los neutrinos han superado el límite teórico de la velocidad de la luz.

Aquellos de nosotros que todavía no hemos podido cerrar la boca del asombro, podemos vislumbrar que gran parte de la física moderna depende del hecho de que nada puede ir más rápido que la luz y, hasta ahora, a pesar de los innumerables experimentos que se han llevado a cabo, nada podía ir más rápido que la luz. Las implicaciones resultantes del hecho de que los neutrinos puedan superar este límite son muy importantes (como la existencia de dimensiones adicionales) y, a pesar de que los experimentos se han llevado a cabo con el máximo rigor y de que los resultados se han revisado exhaustivamente, los científicos participantes en el proyecto no han podido encontrar ningún error en los mismos que pueda explicar este sorprendente descubrimiento.

Aunque es cierto que no es la primera vez que los neutrinos hacen diabluras. Ya anteriormente, en la explosión de la supernova SN 1987A, se había observado que estas partículas había llegado a la Tierra unas tres horas antes que la luz visible de la misma. Sin embargo, en esta ocasión había una explicación probable más sencilla: las emisiones de neutrinos se producen durante el colapso del núcleo, mientras que la emisión de luz visible se produce posteriormente, después de la onda de choque que alcanza la superficie de la estrella.

En cualquier caso, hay que tener una gran precaución precisamente por la importancia de este descubrimiento. Ahora, la comunidad científica deberá revisar esos resultados e intentar reproducir el experimento OPERA para determinar si se ha producido algún error por parte del equipo cientifico a cargo del proyecto o si, por el contrario, estamos ante un nuevo hito de la ciencia moderna y una revolución en las leyes de la física.

Se que alguno de vosotros ya ha descorchado el cava y dejado volar su imaginación pensando en lo maravillosas que serán sus vacaciones en un crucero interestelar (o tal vez yo sea el único), pero no hagáis las maletas todavía. Aunque la comunidad científica refrendase ese descubrimiento, nuestros días de viajeros espaciales aún están muy lejos.

Fuentes:

Measurement of the neutrino velocity with the OPERA detector in the CNGS beam

Speed-of-light results under scrutiny at Cern

Oscillation Project with Emulsion-tRacking Apparatus

Neutrino

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